Todo el material publicado en este blog, salvo las obras que no pertenecen a su autor, se difunden bajo licencia CC by-SA de Creative Commons, por lo que eres libre de copiar, distribuir y comunicar este contenido de forma publica, sin hacer un uso comercial del mismo, etc., siempre que lo hagas bajo las condiciones de la licencia indicada, y que reconozcas a su autor e indiques un enlace al contenido original o en su defecto a la pagina principal de este blog.
jueves, 14 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
EL QUINTETO BLANCO.
Como ya deje escrito en otras ocasiones, esta parcela de la canaricultura, tan desconocida para el gran público y tan exigente y difícil de poner práctica para los aficionados o apasionados de la misma, y todavía más, de alcanzar ciertos niveles de calidad, está llena de falsas mitificaciones que han sentado cátedra, y que de tantas veces que se han repetido, han llegado a penetrar en lo más hondo de la forma de pensar y de actuar de la gran mayoría de los canaricultores que conforman la familia del canario de canto español discontinuo.
Una de ella versa sobre la utilización de canarios silvestres en los programas de cría, y sus posibles virtudes o defectos, pensando en el corto o largo alcance; esto será motivo para otras reflexiones.
En este texto quiero incidir en la proposición cargada de negatividad, y argumentada sin una base previa, sólo de oídas, defendida por ciertos sectores, acerca de los canarios de canto español discontinuo y el color del plumaje, distinto al verde, en el que se podrían incluir tanto los amarillos, grises, blancos y cuantas otras variedades de color tuviesen cabida en el actual código de canto, que dadas las escasas limitaciones en el mismo, bien podrían ir desde un ágata opal, pasando por un verde pastel alas grises, hasta cualquier otra variedad que no entrara en contradicción con el código actual.
No he de negar mis prejuicios iniciales hacia este tipo de trabajos y la contradicción y carga desfavorable con la que los inicie hace unos años, pensando que dada la imposibilidad de llegar a buen puerto, el intento se iría como vino, es decir de forma casual, pero llegue a la conclusión de que mas que casual, seria como casi todo, es decir causal, y perfecto o imperfecto.
Todo empezó hace unos años, tras un viaje a mi querida Zaragoza. De regreso, como habíamos hecho en otras ocasiones paramos a saludar a un viejo amigo, D. Antonio Raja Morales. Pues bien, ese día mi hija Paula, advirtió la presencia de un canario de color gris, que cantaba en el aviario de éste, y se quedó tan ensimismada en su color y en su canto, que decidió pedírselo para comenzar ella a ser criadora de canarios de canto. Todo comenzó así, como un juego de niños, la ilusión de una niña por comenzar a criar y los deseos de un padre de poner en práctica ese ilusionante proyecto en común.
Comenzamos a estudiar el pedigree de dicho animal y dibujamos sobre el papel un proyecto a largo plazo, para en unos tres o cuatro años, exprimir el gran potencial que le presuponíamos y transformar aquel canario primitivo en un digno ejemplar de canario de canto español discontinuo.
Estudiamos y observamos su canto, forma de emisión, defectos, virtudes, líneas de sangre y cuáles eran las cosas a mejorar y cuáles eran las que podían empeorar si tomábamos uno u otro camino.
Es en este momento inicial del proyecto, donde entra en liza la inestimable ayuda de dos grandes canaricultores y amigos. A cada uno de ellos les explicamos lo que nosotros entendíamos que debían aportar al proyecto, pero siempre desde el respecto a que ellos aportasen sus ideas y sugerencias, y como no, sus pájaros, que eran, en lo que se sustentaba aquel boceto inicial que un día plasmamos en una hoja en blanco y que era el fiel reflejo de una ilusión.
Estas dos personas son, D. José Ángel García Rodríguez, de la Peña de Canaricultores del Norte, de Santander y D. Daniel Mata Abenza, de la Peña de Canaricultores del Segura, de Murcia; ellos dos serian, junto con D. Antonio Raja, mi hija Paula y yo, el inicio de un quinteto en blanco, un quinteto que si todo salía según lo previsto, aunque conscientes de las dificultades y contrariedades que surgiesen en el camino, llevarían a buen lugar las ilusiones de una niña de cinco años y se iría aumentado de forma exponencial en el futuro.
Seria por mi parte un grave error no mencionar en este escrito de agradecimiento, los nombres de algunos de los criadores que figuran tanto en los canarios iniciales como en otros de los que han participado en esta apasionada apuesta por creer en la canaricultura en MAYÚSCULAS, unos de forma consciente y activa, y los otros de forma mas involuntaria y pasiva, pero todos entusiastas de los buenos pájaros, como son entre otros, D. José Antonio Falagan , así como a todos los componentes de la asociación Peña de Canaricultores del Norte.
El trabajo a grandes rasgos fue el siguiente. Partiendo de aquel canario gris primitivo, no en origen, aunque si en cuanto al lugar al que debería llevarnos, propiedad de D. Antonio Raja, impulsor junto con mi hija de este caminar sobre aguas de ilusión, se cruzó en primera generación con una hembra verde, procedente de Santander, que debía aportar al cruce, el largo repertorio de sus progenitores, su cuidada y afinada voz, y sus tonalidades. Intuíamos algunos posible rasgos no de nuestro agrado, como eran la precipitación en la emisión de la notas y demasiada presencia de la de la vocal “I”; pero en general salió bastante mejor de lo esperado.
El segundo año se seleccionó por sus cualidades y color, un macho de color gris, hijo del cruce anterior y se cruzó con una canaria de color verde propiedad de D. Antonio Raja Morales, procedente de pájaros de Murcia. Con la inclusión de esta línea de pájaros buscábamos en unos años darles una nota de espectacularidad, dificultad y matices, que fueran capaces de poner en suma dificultad a los incrédulos, acerca de la calidad de éstos y de aquel elemental y primordial gris, que si bien creo que no presentaba la calidad a la que se ha llegado, era un muy buen punto de partida. De ese cruce se seleccionó una hembra blanca, que al año siguiente se cruzó con un macho de color amarillo, propiedad de D. Daniel Mata Abenza y al año siguiente, un hijo de este cruce, de color blanco, se cruzó con su abuela, la canaria verde de D. Antonio Raja Morales.
Este ha sido a modo de resumen el proceso seguido en la obtención de los pájaros que han nacido en casa este año, explicado de forma muy sencilla, a modo de breves y precisos datos, que puedan ayudar al lector a hacerse una composición lo bastante real sobre los mismos.
Supongo que no es ni el primero en realizarse, ni será el último, pero viendo el trasegado y revuelto mundo federativo que nos ha tocado vivir, creo que es conveniente y necesario la exposición pública de este tipo de proyectos, como lo es, y para mi mucho más importante, lavar la imagen y elevar al altar, por los beneficios que nos aporta, la utilización de líneas de canarios silvestres perfectamente depuradas y trabajadas en nuestros planes de cría.
Sería una estupidez por nuestra parte negar que durante los años que han transcurrido hasta hoy, no haya habido que desechar varios ejemplares por diversos motivos y problemas, o que en algún momento haya habido que variar lo planeado en un primer momento, por la muerte de alguno de ellos, etc., pero al final, como en todo, lo que cuenta es el resultado, no final, pues en este caso estamos todavía en un estado intermedio, aunque y por muy diversas cuestiones, a partir de este momento habrá que plantearse muchas cosas acerca de él, por lo que nos quedaremos valorando el presente, es decir, estos pájaros, que desde nuestro punto de vista pueden dar ánimos a otros compañeros que estén embarcados en proyectos de esta magnitud, pájaros que con sus virtudes y defectos, creo a día de hoy, han alcanzado ya una calidad aceptable y que pueden llegar todavía mucho más lejos.
Sería igual de estúpido negar la dificultad del mismo, pero esto es solo parte de esta forma de entender la canaricultura de canto, o no es igual de difícil, y se pueden dar los mismos problemas, errores o, equivocaciones, en la creación de una estirpe de canarios de canto de color verde.
Paralelamente sería igual de injusto llegado el momento de valorarlos, si se diese el caso en un concurso o por parte de los aficionados, el tener con ellos algún tipo de predisposición positiva, por el hecho de las dificultades que entraña su cría y evolución, o por su color; como en todo, la labor selectiva de los jueces o los aficionados en su criterio de selección debe de estar presidida por la palabra derecho, es decir, acomodarse a las normas establecidas y darle a cada uno lo justo.
Sólo me permitiré un último consejo acerca del mismo, para intentar hacer las cosas moderadamente bien, y que se pueden adaptar a muchos otros aspectos de nuestra forma de ver y de hacer canaricultura. Este sería que gran parte de este tipo de proyectos, o una parte sustantiva de ellos, debe acabar en la pajarería, lejos de manos inadecuadas, hasta que tras el paso de muchas. muchas, muchas generaciones consideremos que ya esta a la altura suficiente para ser presentado al publico.
El resultado final de todo este trabajo, lo podéis apreciar en los dos vídeos, que reflejan bastante bien la calidad de estos pájaros, aunque como siempre he dicho, por muy buena que sea la grabación de audio o de vídeo, siempre desmerecerá la verdadera calidad de los pájaros que en ella actúen, que incluiré en el blog, anillas 17 A46C 2013 (pinto blanco) y 32 A46C (pinto amarillo), criados por Paula Mata Sánchez A46C, de la Peña de Canaricultores del Norte.
Saludos,
2013 Pedro Mata.
martes, 12 de noviembre de 2013
JUSTIFICANDO UNA OPINIÓN SOBRE EL CANARIO LLAMADO TIMBRADO ESPAÑOL.
Por Antonio Drove Aza
Revista Pájaros nº 13, 1961
Hemos visto en los distintos artículos publicados en esta revista, con motivo de la encuesta sobre el canto del País, que se mantienen criterios muy opuestos sobre el canto y denominación del Timbrado Español. Para unos, para los que no han conocido otro tipo de canto ni otra denominación, consideran que debe continuar llamándose Timbrado y persistir el actual Código; otros, creen que esta denominación es absurda por estimar que los Timbres, tal como se definen en el Código, son rulos y, por tanto, no son temas básicos de esta modalidad de canto, por lo que no es correcto tal nombre; otros, por fin, creen que cambiando el nombre de Timbrado por el de Español y manteniendo las actuales directrices del Código, es suficiente para proseguir la labor cultural emprendida en el cultivo de tan interesante canario, no debiendo crearles confusiones y desorientaciones a sus cultivadores por las repetidas críticas que es objeto por parte de quienes las exponen.
Debemos convencernos todos, que jamás ha existido, por parte de nadie, la más mínima animosidad hacia el cultivo del buen canto del País.Lo que pueda tomarse como derrotismo, no es más que una consecuencia propia de la incomprensión de los conceptos técnicos que se han tratado de inculcar en bien de quienes cultivan esta modalidad de canto, y estoy seguro que existiría una mayor compenetración y disposición a la discusión de criterios técnicos, si en la conciencia de todos los aficionados de buena voluntad, existieran conocimientos más firmes de lo que es el canto de los pájaros en general.
Desgraciadamente, se ha inculcado en la mente de los cultivadores del canario del País, principios técnicos y conceptos equivocados, que son muy difíciles de desarraigar, máxime si existen prejuicios sobre la personalidad canarícola Roller de quienes lo intentan. Los qué desde hace muchos años practicamos la canaricultura Roller, estamos o debemos estar -en contra del parecer general- en muy superiores condiciones técnicas de interpretación de lo que es el canto de los pájaros.
La primera confusión que sostienen los aficionados al canto del País, y que es preciso aclarar previamente, es la de creer que la denominación de las notas del canto Roller solamente son aplicables al canto de los canarios de esta raza, cuando en realidad son muchos los pájaros silvestres que emiten notas semejantes, sin que por ello dejemos de denominarlas de otra forma de las adoptadas internacionalmente, o en su traducción correspondiente a la de todos los países.
Todos sabemos que los pájaros de distinta y aun de la misma especie, no cantan exactamente igual. No obstante, si analizamos el canto de unos y otros, observaremos cierta semejanza de estructura o de composición fonética en distintos pasajes; unos, los emiten con ritmo más acelerado; otros, lo modulan más perfectamente, y con más grata vocalización; otros, lo expresan con más languidez. En definitiva: una misma nota puede ser captada con variadas características según el temperamento de los pájaros y, sobre todo, por las particulares condiciones y facultades de los respectivos órganos productores de canto, ya que éstos son susceptibles de variar la tonalidad y sonoridad, de acuerdo a condiciones físicas de resonancia por especial disposición de la concavidad bucal y del movimiento del pico.
Las flautas emitidas por un ruiseñor, pardillo, verderón, malvís, etc., etc., son semejantes, puesto que su estructura fonética es similar, diferenciándose únicamente en el ritmo (más o menos rápidas), en la modulación (inflexiones de la voz), en el tono (grave, agudo, buceo, sordo), y en la forma de expresión (duro, severo, alegre, triste). Todas ellas son flautas, y, sin embargo, a pesar de tal denominación (flautas), no por eso, esta nota es privativa del canario Roller.
Igualmente acontece con los trinos o notas de agua, cloqueos, timbres (cascabeleos), tanto en sus formas simples, como compuestas, y, a pesar de ser muchísimos los pájaros que las emiten en variadas frases, cada uno con sus particulares ritmos, modulaciones, tonalidades y formas de expresión, no por eso dejaremos de aplicar la denominación correspondiente al canto de cualquiera de los pájaros que las ejecuten.
Los rulos, en cambio (léase Timbres altos, medios o graves, según el Código). solamente son propios y dominantes del canario Roller, y de muy pocos pájaros silvestres: el verdecillo o chamariz, con su variado repertorio de entremezclados e imperfectos rulos timbrados, y el verderón, con sus "tórreos" cortos y largos. Ya veremos más adelante la diferencia existente entre un Rulo (Timbre, según el Código) y un Timbre (Cascabeleo, según el mismo Código).
Como antiguo cultivador y modesto conocedor de la cultura del buen canto del canario del País, es lógico que manifestara mi disconformidad, verbal y escrita, desde los primeros momentos del intento de crear y establecer un tipo de canto estandardizado que fuera antagónico del Roller: Primero, se pensó establecer una raza de canarios del País, de 16 cm. de longitud, para antagoni-zarlo del Canario Español propuesto por la U. C. de Barcelona en el Congreso de Avicultura celebrado en Madrid en 1948, propuesta que fue aprobada con el beneplácito de quienes, precisamente, pretendieran establecer el canario antagónico del diminuto Canario Español. Posteriormente, en 1951. ante el fracaso del descomunal y ordinario canario que se intentaba implantar, se consideró, muy sabiamente por cierto, que el tamaño fuera una razón secundaria, dando preferencia al canto, para lo cual, se estableció el actual Código, recopilando, tras laboriosas interpretaciones, las notas meritorias que definirían en lo sucesivo al nuevo canario Timbrado Español.
Es lógico que quienes no conocieran otra modalidad de canto del País que el de aquellos canarios mixtificados y ordinarios, tradujeran en el Código los conceptos inexactos, propios de la falsa apreciación del canto de aquellos canarios impuros y sin que, hasta la fecha. a pesar de todos los pesares, se hayan subsanado en lo más mínimo los errores cometidos entonces.
Según mi opinión, existen, entre otros. tres errores fundamentales, que demostraremos más adelante, que son innatos a la confección del Código: Primero, falsa denominación de Timbrado Español, por erróneo concepto de Timbre, por cuyo motivo y al considerarlos básicos de esta modalidad de canto, se estimulan las ruladas (más o menos perfectas), impropias siempre del canario del País. Segundo, estimular asimismo rudezas de expresión de acuerdo a los textos fonéticos de algunas notas de mérito establecidas, y Tercero, no haber incluido precisamente a las variaciones de AGUA (Clapoteos) como básicas de este canto, ya que éstas, solas o cambiadas con los Cloqueos y acompañadas de Flautas, son las que deben constituir la estructura del buen canto del canario del País, totalmente distinto del cadencioso y severo Roller.
Esta modalidad de canto que entonces preconicé y que repetidamente he pretendido inculcar su cultivo a los aficionados del canario del País, ha existido efectivamente y la recordamos con añoranza los viejos aficionados españoles: fue el canto de aquellos célebres canarios de Vich, mi ciudad natal, en cuya localidad catalana los cultivábamos en mi niñez y cuyo meritorio canto era apreciado fuera de nuestras fronteras por no emitir notas desagradables y sí, en cambio, multitud de variaciones bien vocalizadas y moduladas, en un repertorio contrastado de tonalidades diversas, en el cual, además de reconocerse bellos y meritorios Clapoteos, Cloqueos y variadísimas Flautas, expresaban estrofas completas del canto del ruiseñor emitidas con discreta sonoridad y delicados tonos de voz.
Desgraciadamente, el canto de este canario fue perdiéndose a consecuencia de cruces desafortunados: Primero, con el entonces llamado Holandés (rizado), consiguiéndose productos desgarbados y heredando también un canto verdaderamente ordinario con los consiguientes Cbaus-Chaus y Piaus-Piaus, que jamás habían sido aceptados por los prestigiosos criadores de Vich. Poco después, y debido a la justa fama que adquirieran los célebres Edeiroller del Harz, los pocos canarios puros que aun quedaban fueron cruzados, allá por el año 1914, con aquellos canarios alemanes importados, dando lugar a productos de cantos mixtificados con ruladas y timbres rulados de baja calidad y que, lejos de mejorar el canto en general, les hacía perder el sello característico e inconfundible de un canto alegre, bello y meritorio, que tanta fama y adeptos había conquistado en todas las provincias españolas y en el extranjero.
El esnobismo de nuevos tipos y cantos de canarios extranjeros, fue la causa de que los criadores de Vich y, en general, los de toda España se vieran influenciados por el deseo de incorporar a sus canarios, las características de canarios ajenos, dando al traste, por fin, con el genuino canto, tipo y tamaño (12-13 centímetros) del canario de Vich, para transformarse, en muy pocos años, en el llamado canario del País, ambigua denominación aceptada y que no define a canario alguno, tanto por su pureza racial, como por las irregularidades morfológicas, ni por el grado de mixtificación de su canto. Características irregulares que son fáciles de comprobar en los actuales canarios y que demuestran los desafortunados cruces de que fueron objeto sus antepasados por la generalidad de los criadores españoles.
Por estos motivos, no es de extrañar, que quienes, con la mejor voluntad, establecieron el Código del Timbrado Español, confundieran ciertas notas que consideraron básicas de esta modalidad de canto, cuando, en realidad, no son más que reminiscencias, más o menos acusadas, de los cruces de antaño y que, como hemos visto, fueron los que modificaron sensiblemente la pureza del canto del canario de Vich.
Si nos atenemos a la composición y expresión fonética de los llamados Timbres, tal como están definidos y explicados en el Reglamento para juzgar el canto Timbrado, comprobaremos que lo que se define como tales, son auténticos Rulos, puesto que si producen sonidos ininterrumpidos o continuos, es prueba evidente de que existe un rápido batido de la consonante "r" o ''''erres" sobre las vocales, obteniéndose, por tanto, redobles o Rulos, cuya calidad y mayor parecido (artísticamente) con los del Roller, serán tanto más perfectos y acusados, cuanto más blandas y gratas al oído, sean, respectivamente, las consonantes y vocales puestas en movimiento.
Si al concebir la nota de Timbres, se creyó que el efecto acústico del repiqueteo del timbre eléctrico, definiría mejor la denominación adoptada, no debemos ignorar que un rapidísimo repique (valga la redundancia) de 20-35 veces por segundo sobre un material cualquiera: metal, madera, etc., produce asimismo redobles o rulos, de distinta altura de sonido (tono), cuyos golpes de percusión representarán a las consonantes de la composición fonética, y las vocales a la resonancia del material afectado por las percusiones, percibiéndose un redoble de movimiento continuo regular, en el que la vocal será variable de acuerdo al material empleado. Así, en el cristal y metal percibiremos un sonido en i, en la madera y cartón, en o y u, e incluso en e y ei, si el material utilizado es inadecuado o defectuoso (madera agrietada, por ejemplo), produciendo asimismo redobles puros, pero de sonidos imperfectos y, por tanto, menos agradables: ririri... rorororo... rererere... reireireirei...
En cambio, cuando no existe batido de las consonantes sobre la vocales o, lo que es lo mismo, que el golpeteo es relativamente lento, entonces percibiremos un sonido interrumpido entre sílaba y sílaba, respondiendo este ritmo a la velocidad de percusión, que para 4 a 7 golpes por segundo, obtendremos, no un rulo, puesto que no existe redoble, sino lo que internacionalmente se llama Timbre. En el Código figura esta nota como Cascabeleo, denominación correcta que se adapta perfectamente, a la onomatopeya del sonido producido: lin-lin-lin-lin... y será tanto más agradable, cuanto más suavemente sea emitido (percusión suave) : li-li-li-li-li...
Debemos aceptar, sin duda alguna, que los llamados "Timbres" en el Código son Rulos por mucho que queramos enmascararlos con durezas de expresión y vocalizaciones poco agradables, pues siempre poseerán el carácter rodado que permite reconocerlos como lo que verdaderamente son. Como vemos, este erróneo concepto de "Timbre" ha conducido a una falsa denominación de Timbrado Español, al ser los rulos, precisamente, las notas que se consideran básicas del canto del canario del País.
Esta grave anomalía del Código, aparte del indudable confusionismo que ha creado en la afición, pudiera, tal vez, conducir a problemas de carácter jurídico, por el hecho absurdo de descalificar a un canario por emitir ruladas, perfecta y categóricamente definidas como tales, en un Código de canto, que las valora y las considera básicas.
Tampoco son básicas del buen canto del País, los Chaus-Chaus y Piaus-Piaus. Estas ordinarias Flautas, al igual que las llamadas Castañuelas (variedad de Cloqueos) : Chas-Chas-Chac-Chac... fueron siempre motivo de descrédito para quienes las estimulaban en sus canarios. Esta apreciación la mantuvimos en mi época, ya lejana, de cultivador del canario de Vich y la mantienen los países más adelantados de la canaricultura europea, al llamar despectivamente "Choppers" a los canarios que emiten estas expresiones rudas, realmente desagradables.
Si los criadores del canario del País van reconociendo que los Chaus-Chaus y Piaus-Piaus, onomatopéyicamente pronunciados, producen desagradable impresión, y si igualmente reconocemos mañana, que las Castañuelas con sus ordinarios trallazos no resultan gratas al oído, y si, asimismo, los "Timbres", con sus ruladas en e y ei producen sonidos nasales y cascados, debemos admitir como cierto el segundo error del Código al estimular durezas de expresión, incompatibles e inadmisibles con una labor educadora propia de la Canaricultura: la de desarrollar arte, no la de crear fealdad.
Quienes tengan idea del canto de canarios y pájaros diversos y hayan oído a los actuales canarios del País, habrán observado que buena parte del repertorio de su canto se desarrolla con imperfectas, pero al fin verdaderas variaciones de Agua en sus formas simples y compuestas, a pesar de lo cual, no figuran en el Código las notas bien definidas que estimulen y mejoren su cultivo. Los órganos de canto de los canarios puros del País, están en las mejores condiciones físicas para emitirlas con perfección. por su predisposición innata a esta modalidad de canto acuoso.
Con este artículo he pretendido justificar el porqué de mis reiteradas críticas al Timbrado Español y, al mismo tiempo, hacer comprender a la masa de la afición los principales errores que mantienen los aficionados con el cultivo del canto de sus canarios. No quiero citar testimonios que avalen mi continua labor para inculcar el buen canto del País, ni recordar antiguos llamamientos de hermandad para establecer en común las normas verdaderamente técnicas que definieran lo que debe ser este bello y meritorio canto. Lo que sí quiero hacer ahora es relatar cierta "desafortunada" actuación mía en el Concurso de Oviedo en el año 1952, que dio como consecuencia secundaria, el descubrimiento de ciertos canarios puros del País (Vich) y cuyos descendientes están muy de actualidad por su sensacional actuación en el último Concurso en la capital asturiana. Los hechos son los siguientes:
En el año 1952 fui requerido para calificar el canto Roller en el Concurso de Oviedo. Cumplida mi misión, fuí invitado para juzgar asimismo el canto del País, ya que en esta modalidad de canto ya había actuado varias veces en los de Madrid. Mi sorpresa fue grande cuando me presentaron planillas impresas con las notas de mérito del actual Código recién establecido. Dado mi criterio particular sobre este canto, que siempre he mantenido invariable, no las acepté y juzgué con arreglo a la impresión general del canto de cada canario sobre una determinada puntuación máxima. No sé si el bochorno que sentí fue por mi actitud adoptada, o por la desconfianza reflejada en las caras de los oyentes que presenciaban el Concurso. Me cabe, sin embargo, la íntima satisfacción del deber cumplido, calificando a los canarios con arreglo a los criterios que ahora conocen mis lectores.
Cariacontecido por el absurdo camino que se pretendía conducir a la Canaricultura Española, me trasladé a Avilés para ver a mis familiares. Uno de ellos me habló de un amigo suyo, D. Manuel González Monteserin, que tenía unos canarios que "cantaban muy bien" y me invitó a escucharlos. Fue grande mi sorpresa al ver y oír a aquellos canarios, cuya raza la creía totalmente perdida en Vich, ya que me hizo recordarlos por su canto, tipo, tamaño y plumaje. Debió ser tal mi asombro y alegría por tal hallazgo, que ya en Madrid recibí el diario "Voz de Aviles", con una gacetilla, en la que se citaba mi descubrimiento y transcribía, poco más o menos, las alabanzas que me habían merecido tales canarios.
Este año he sido invitado de nuevo para actuar en el Concurso de Roller de Oviedo. Gracias al amigo D. Santiago Ruiz, que también se desplazó allí para juzgar el canto del País, he tenido la satisfacción, esta vez por partida doble, puesto que, además de volver a escuchar unos buenos canarios del País que causaron sensación, su criador D. Vicente Arguelles Villaverde me hizo recordar mi descubrimiento de hace nueve años, y me confesó espontánea y sinceramente que esos canarios procedían, tras ciertos cruces efectuados, de los canarios que había adquirido en Avilés con motivo de la noticia publicada en el diario de aquella ciudad asturiana, cuyos canarios aun conservaba.
Yo me permitiría, modestamente, recomendar al Sr. Arguelles que no amplíe el repertorio de su canto con esas "notas" que dicen ser básicas del canario del País. Posee una estirpe buenísima que es susceptible de purificar, procurando mejorar en lo posible la modulación, dicción y vocalización grata, de todas las notas, y estimulando las variaciones de Agua, Cloqueos y Flautas. Con estas notas, en sus formas simples y compuestas, se obtiene un canto variadísimo y de muchísimo mérito, que causaría sensación en los Concursos Internacionales.
Vuelvo a repetir ahora, lo que dije públicamente en Oviedo al ser invitado precipitadamente por el amigo Ruiz, cuando estaba juzgando a este lote de canarios: "Así es como debemos enfocar el Canto Español; todo lo demás que se preconiza es falso y absurdo".
¿Es susceptible de establecerse un Código que recopile toda la belleza y variación con que pueden deleitarnos los canarios de esta modalidad de canto? Creemos sinceramente que sí. La afición española tiene la palabra.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Blog Archive
-
►
2014
(47)
- ► septiembre (1)
