Como ya deje escrito en otras ocasiones, esta parcela de la canaricultura, tan desconocida para el gran público y tan exigente y difícil de poner práctica para los aficionados o apasionados de la misma, y todavía más, de alcanzar ciertos niveles de calidad, está llena de falsas mitificaciones que han sentado cátedra, y que de tantas veces que se han repetido, han llegado a penetrar en lo más hondo de la forma de pensar y de actuar de la gran mayoría de los canaricultores que conforman la familia del canario de canto español discontinuo.
Una de ella versa sobre la utilización de canarios silvestres en los programas de cría, y sus posibles virtudes o defectos, pensando en el corto o largo alcance; esto será motivo para otras reflexiones.
En este texto quiero incidir en la proposición cargada de negatividad, y argumentada sin una base previa, sólo de oídas, defendida por ciertos sectores, acerca de los canarios de canto español discontinuo y el color del plumaje, distinto al verde, en el que se podrían incluir tanto los amarillos, grises, blancos y cuantas otras variedades de color tuviesen cabida en el actual código de canto, que dadas las escasas limitaciones en el mismo, bien podrían ir desde un ágata opal, pasando por un verde pastel alas grises, hasta cualquier otra variedad que no entrara en contradicción con el código actual.
No he de negar mis prejuicios iniciales hacia este tipo de trabajos y la contradicción y carga desfavorable con la que los inicie hace unos años, pensando que dada la imposibilidad de llegar a buen puerto, el intento se iría como vino, es decir de forma casual, pero llegue a la conclusión de que mas que casual, seria como casi todo, es decir causal, y perfecto o imperfecto.
Todo empezó hace unos años, tras un viaje a mi querida Zaragoza. De regreso, como habíamos hecho en otras ocasiones paramos a saludar a un viejo amigo, D. Antonio Raja Morales. Pues bien, ese día mi hija Paula, advirtió la presencia de un canario de color gris, que cantaba en el aviario de éste, y se quedó tan ensimismada en su color y en su canto, que decidió pedírselo para comenzar ella a ser criadora de canarios de canto. Todo comenzó así, como un juego de niños, la ilusión de una niña por comenzar a criar y los deseos de un padre de poner en práctica ese ilusionante proyecto en común.
Comenzamos a estudiar el pedigree de dicho animal y dibujamos sobre el papel un proyecto a largo plazo, para en unos tres o cuatro años, exprimir el gran potencial que le presuponíamos y transformar aquel canario primitivo en un digno ejemplar de canario de canto español discontinuo.
Estudiamos y observamos su canto, forma de emisión, defectos, virtudes, líneas de sangre y cuáles eran las cosas a mejorar y cuáles eran las que podían empeorar si tomábamos uno u otro camino.
Es en este momento inicial del proyecto, donde entra en liza la inestimable ayuda de dos grandes canaricultores y amigos. A cada uno de ellos les explicamos lo que nosotros entendíamos que debían aportar al proyecto, pero siempre desde el respecto a que ellos aportasen sus ideas y sugerencias, y como no, sus pájaros, que eran, en lo que se sustentaba aquel boceto inicial que un día plasmamos en una hoja en blanco y que era el fiel reflejo de una ilusión.
Estas dos personas son, D. José Ángel García Rodríguez, de la Peña de Canaricultores del Norte, de Santander y D. Daniel Mata Abenza, de la Peña de Canaricultores del Segura, de Murcia; ellos dos serian, junto con D. Antonio Raja, mi hija Paula y yo, el inicio de un quinteto en blanco, un quinteto que si todo salía según lo previsto, aunque conscientes de las dificultades y contrariedades que surgiesen en el camino, llevarían a buen lugar las ilusiones de una niña de cinco años y se iría aumentado de forma exponencial en el futuro.
Seria por mi parte un grave error no mencionar en este escrito de agradecimiento, los nombres de algunos de los criadores que figuran tanto en los canarios iniciales como en otros de los que han participado en esta apasionada apuesta por creer en la canaricultura en MAYÚSCULAS, unos de forma consciente y activa, y los otros de forma mas involuntaria y pasiva, pero todos entusiastas de los buenos pájaros, como son entre otros, D. José Antonio Falagan , así como a todos los componentes de la asociación Peña de Canaricultores del Norte.
El trabajo a grandes rasgos fue el siguiente. Partiendo de aquel canario gris primitivo, no en origen, aunque si en cuanto al lugar al que debería llevarnos, propiedad de D. Antonio Raja, impulsor junto con mi hija de este caminar sobre aguas de ilusión, se cruzó en primera generación con una hembra verde, procedente de Santander, que debía aportar al cruce, el largo repertorio de sus progenitores, su cuidada y afinada voz, y sus tonalidades. Intuíamos algunos posible rasgos no de nuestro agrado, como eran la precipitación en la emisión de la notas y demasiada presencia de la de la vocal “I”; pero en general salió bastante mejor de lo esperado.
El segundo año se seleccionó por sus cualidades y color, un macho de color gris, hijo del cruce anterior y se cruzó con una canaria de color verde propiedad de D. Antonio Raja Morales, procedente de pájaros de Murcia. Con la inclusión de esta línea de pájaros buscábamos en unos años darles una nota de espectacularidad, dificultad y matices, que fueran capaces de poner en suma dificultad a los incrédulos, acerca de la calidad de éstos y de aquel elemental y primordial gris, que si bien creo que no presentaba la calidad a la que se ha llegado, era un muy buen punto de partida. De ese cruce se seleccionó una hembra blanca, que al año siguiente se cruzó con un macho de color amarillo, propiedad de D. Daniel Mata Abenza y al año siguiente, un hijo de este cruce, de color blanco, se cruzó con su abuela, la canaria verde de D. Antonio Raja Morales.
Este ha sido a modo de resumen el proceso seguido en la obtención de los pájaros que han nacido en casa este año, explicado de forma muy sencilla, a modo de breves y precisos datos, que puedan ayudar al lector a hacerse una composición lo bastante real sobre los mismos.
Supongo que no es ni el primero en realizarse, ni será el último, pero viendo el trasegado y revuelto mundo federativo que nos ha tocado vivir, creo que es conveniente y necesario la exposición pública de este tipo de proyectos, como lo es, y para mi mucho más importante, lavar la imagen y elevar al altar, por los beneficios que nos aporta, la utilización de líneas de canarios silvestres perfectamente depuradas y trabajadas en nuestros planes de cría.
Sería una estupidez por nuestra parte negar que durante los años que han transcurrido hasta hoy, no haya habido que desechar varios ejemplares por diversos motivos y problemas, o que en algún momento haya habido que variar lo planeado en un primer momento, por la muerte de alguno de ellos, etc., pero al final, como en todo, lo que cuenta es el resultado, no final, pues en este caso estamos todavía en un estado intermedio, aunque y por muy diversas cuestiones, a partir de este momento habrá que plantearse muchas cosas acerca de él, por lo que nos quedaremos valorando el presente, es decir, estos pájaros, que desde nuestro punto de vista pueden dar ánimos a otros compañeros que estén embarcados en proyectos de esta magnitud, pájaros que con sus virtudes y defectos, creo a día de hoy, han alcanzado ya una calidad aceptable y que pueden llegar todavía mucho más lejos.
Sería igual de estúpido negar la dificultad del mismo, pero esto es solo parte de esta forma de entender la canaricultura de canto, o no es igual de difícil, y se pueden dar los mismos problemas, errores o, equivocaciones, en la creación de una estirpe de canarios de canto de color verde.
Paralelamente sería igual de injusto llegado el momento de valorarlos, si se diese el caso en un concurso o por parte de los aficionados, el tener con ellos algún tipo de predisposición positiva, por el hecho de las dificultades que entraña su cría y evolución, o por su color; como en todo, la labor selectiva de los jueces o los aficionados en su criterio de selección debe de estar presidida por la palabra derecho, es decir, acomodarse a las normas establecidas y darle a cada uno lo justo.
Sólo me permitiré un último consejo acerca del mismo, para intentar hacer las cosas moderadamente bien, y que se pueden adaptar a muchos otros aspectos de nuestra forma de ver y de hacer canaricultura. Este sería que gran parte de este tipo de proyectos, o una parte sustantiva de ellos, debe acabar en la pajarería, lejos de manos inadecuadas, hasta que tras el paso de muchas. muchas, muchas generaciones consideremos que ya esta a la altura suficiente para ser presentado al publico.
El resultado final de todo este trabajo, lo podéis apreciar en los dos vídeos, que reflejan bastante bien la calidad de estos pájaros, aunque como siempre he dicho, por muy buena que sea la grabación de audio o de vídeo, siempre desmerecerá la verdadera calidad de los pájaros que en ella actúen, que incluiré en el blog, anillas 17 A46C 2013 (pinto blanco) y 32 A46C (pinto amarillo), criados por Paula Mata Sánchez A46C, de la Peña de Canaricultores del Norte.
Saludos,
2013 Pedro Mata.